
Como tema de bienvenida a este espacio, no puedo sustraerme al tema obligado en la contingencia nacional, la llegada del Transantiago. Como usuario activo del transporte público de la capital debido a mi condición de estudiante universitario, sin duda de que este cambio debiera ser gravitante, ya que se quiere dejar atrás un sistema en que lo que menos había era seguridad y comodidad para la gente, que viajaba en micros cuyos choferes manejaban como enfermos de la cabeza echando carreras con los demás, poniendo en peligro la seguridad de los pasajeros y más encima con un trato hacia la gente bastante despectivo, y a veces vulgar.
Pero lamentablemente, vivimos en Chile, donde nos caracterizamos por hacer las cosas a medias, en buen chileno, "al lote", y el cambio, en vez de traer comodidad a los usuarios, ha traído sólo problemas. Pobre gente aquella que ahora tiene que caminar cuadras y cuadras para esperar a que pase una micro, porque éstas son pocas. Pobre gente que si tenía que subirse a duras penas al Metro en la mañana para viajar, ahora tendrá que prepararse porque la cosa será peor cuando todo se normalize en Marzo, en fín. Todo esto gracias a nuestras autoridades y a las de la anterior administración, cuyas intenciones fueron modernizar un sistema que ya no daba para más, pero copiaron mal un modelo que, por lo que se conoce, si funcionó en el país donde se implementó (para los que no saben, se trata del Transmilenio de Colombia).
Menos mal que estamos en época de vacaciones, donde la capital está media vacía, pero ya estamos volviendo a la normalidad, ya se acerca Marzo, tenemos que volver a trabajar o a estudiar, volverán los tacos a las calles, en fín, la ciudad vuelve a su rutina diaria. No es por ser apocalíptico ni pesimista, pero si todos los inconvenientes que han sucedido ocurrieron en una época de relativa tranquilidad, imagínense lo que puede pasar en Marzo...
Pero lamentablemente, vivimos en Chile, donde nos caracterizamos por hacer las cosas a medias, en buen chileno, "al lote", y el cambio, en vez de traer comodidad a los usuarios, ha traído sólo problemas. Pobre gente aquella que ahora tiene que caminar cuadras y cuadras para esperar a que pase una micro, porque éstas son pocas. Pobre gente que si tenía que subirse a duras penas al Metro en la mañana para viajar, ahora tendrá que prepararse porque la cosa será peor cuando todo se normalize en Marzo, en fín. Todo esto gracias a nuestras autoridades y a las de la anterior administración, cuyas intenciones fueron modernizar un sistema que ya no daba para más, pero copiaron mal un modelo que, por lo que se conoce, si funcionó en el país donde se implementó (para los que no saben, se trata del Transmilenio de Colombia).
Menos mal que estamos en época de vacaciones, donde la capital está media vacía, pero ya estamos volviendo a la normalidad, ya se acerca Marzo, tenemos que volver a trabajar o a estudiar, volverán los tacos a las calles, en fín, la ciudad vuelve a su rutina diaria. No es por ser apocalíptico ni pesimista, pero si todos los inconvenientes que han sucedido ocurrieron en una época de relativa tranquilidad, imagínense lo que puede pasar en Marzo...