Sí, es verdad, los chilenos nunca hemos sido una lumbrera para la pelota, pero tampoco hemos sido un desastre con esa cosa redonda en los pies. Mas que nada, y salvo algunas pocas alegrías, Chile siempre ha sido uno más del montón en el fútbol mundial.
Pero lo que más nos caracteriza, y sobre todo a los hinchas, es que somos exitistas. Algunos más exagerados, otros más racionales, pero al fin y al cabo somos todos iguales. Sobre todo con nuestra nunca bien ponderada selección nacional. Cada vez que la Roja gana un partido, o tiene alguna relativa buena actuación en algún campeonato, nos subimos todos al carro de la victoria y nos creemos lo más grande y sentimos que podemos con cualquiera. Pero una caída fuerte y todos nos damos vuelta la chaqueta y las emprendemos contra todos. Que el entrenador no tiene idea de fútbol, que los dirigentes son unos ineptos , pero principalmete, contra nuestros queridos jugadores. Que son una plasta, que solo vienen a carretear, a hueviar,etc. etc. etc. y de la pelotita, nada (aunque de verdad hay algunos que no deberían, por decencia, ponerse la camiseta con el escudo nacional en el pecho). Y así nos olvidamos mágicamente de la noche a la mañana de que hace un tiempo atrás todos ellos eran los mejores y que con ellos teníamos la llave a la victoria.
Chilenos todos, hombres, mujeres, albos, azules, cruzados, naranjas , etc. (y esto tambien va para quienes no sean tan gustosos de esta pasión de multitudes como quien escribe). No nos creamos mas de lo que somos realmente ni nos maltratemos tanto. Seamos medidos. Nuestros futbolistas, al fin y al cabo, son seres humanos como nosotros, no son marcianos ni la peor escoria de este planeta, sólo, disfrutemos de este jueguito y gozemos cuando ganen y suframos con la derrota, pero no caigamos en los extremos. Algún dia seremos campeones, el "día del níspero", pero algún día....
jueves, 29 de marzo de 2007
jueves, 15 de marzo de 2007
La "epopeya" que algunos no quieren contar....
Despues de 2 semanas de tener un poco botado este espacio, el Confesionario vuelve a abrirse para ustedes. Es sabido por todos nosotros que a través de su historia Chile y Perú han tenido una relación complicada, dominada por eternas disputas de diversa índole entre ambos países , y es que por esa razón cada gobierno ha tratado siempre de cuidar y mantener un clima de tranquilidad y respeto entre ambas naciones. Pero eso no significa que cada cual tenga una actitud sumisa respecto de lo que se diga o piense del otro lado de la vereda.
La censura que la Cancillería de Chile ha hecho al documental "Epopeya" de TVN resulta, por decirlo menos, inexplicable. Escudarse en que "no es conveniente mirar al pasado" es una actitud tan débil, apocada, "mamona" (disculpen el término) por parte del gobierno por tratar de quedar bien con su par peruano, como tambien lo es de TVN al aceptar que se entrometan personeros del gobierno en la programación y en los contenidos del canal, siendo que TVN es un ente estatal, pero autónomo, y por tal, independiente del gobierno de turno.
Lo más llamativo de todo esto, es que la serie no ha sido puesta al aire, no se han divulgado imágenes a ninguna parte, entonces, ¿cómo pudo saber Foxley qué se va a mostrar? ¿Por qué justo ahora se quiere censurar un documental sobre la Guerra del Pacífico? En épocas anteriores se han hecho series televisivas que tocaron el mismo tema y nadie ha dicho nada al respecto, no hubo censura alguna. Si es por eso, pidan la censura de algún capítulo de la serie "Héroes" de Canal 13, que seguramente va a tocar el mismo tema en algún momento, o también, si es por no mirar al pasado, que no se exhiba en televisión ningún documental alusivo al 11/09/73. Muchos piden contenidos en nuestra tan vilipendiada televisión, y programas como estos ayudan a mantener la memoria histórica viva y educan a las nuevas generaciones. Déjense de excusas baratas e infantiles, por favor. Hay una frase muy decidora, aunque a muchos les moleste ,"un país sin memoria es un país sin historia". No dejemos que se manche por temor a ciertas presiones, no la escondamos de nadie, ni menos, de nosotros mismos los chilenos.
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