miércoles, 25 de abril de 2007

No diga que no le avisamos...

La situación de Aysén era conocida por todos nosotros, hace varios meses que se venian sucediendo esta cadena de sismos que tenían alarmada a toda la población aysenina y nadie comprendió la histeria colectiva que se creó. Creo que no se tomó muy en serio el problema y a pesar de los estudios y el operativo que se quiso llevar a cabo, la prevención no fue suficiente.

Nuestra naturaleza es más fuerte que la acción del hombre, tuvo que ocurrir una catástrofe para que nos alarmáramos y atendiéramos al llamado de una ciudad que clamó durante meses ayuda y lamentablemente no le tomamos el peso a la situación. Estábamos más preocupados del maldito Transantiago y de otros rollos que ahora resultan insignificantes al lado de esto. Si bien comprendo la rabia del alcalde contra la Presidenta, no comparto sus dichos, y aunque no soy partidario de este gobierno, creo que las cosas se deben decir con respeto.

Hay que ver qué resulta del plan de acción que se va a realizar para ayudar a los ayseninos despúes de este desastre, y que esto nos enseñe que los problemas que aquejan al país no radican exclusivamente en la capital, sino que en muchas ciudades a lo largo de esta larga y angosta faja de tierra.